INDICE

Capítulo Primero

  1.-         Nochebuena del año 2000

  2.-         Por fin zarpamos               

  3.-         La mala suerte nos persigue            

  4.-         Último intento                                   

  5.-         El regreso                                                                                                          

Capítulo segundo

6.-        Nuevas ideas fruto de una larga espera

7.-        Rumbo a Canarias                             

  8.-         Tenerife                               

  9.-         Partimos para CUBA                        

10.-         La tierra más hermosa que ojos humanos vieran

11.-         La Marina de Vita                                             

12.-         Holguín                                              

13.-         Cuba de este a oeste                          

14.-         La Habana: de vuelta a casa

Capítulo tercero

15.-         Cuatro meses sin barco                    

16.-         Hacia Cuba. La Casa de Piedra

17.-         Reencuentro con el Black Pedro

18.-         La familia del “balsero”


19.-         FIESTA CUBANA

20.-         La partida. Bahamas: Tras la estela de Colón

21.-         Escala en Bermuda

22.-         Hacia el Este: El descarado petrel y el temporal de rigor

23.-         Horta: la Taberna de Peter (Café Sport), y Altino, de “La Rueda

24.-         Las Azores. Ballenas, delfines,  y la golondrina de mar

25.-         La cagada del inglés y los portugueses

Capítulo Cuarto

26.-         Recapitulación. Llegada a casa

27.-         El Black Pedro

28.-         La preparación del barco

29.-         Los ranchos a bordo                                         

ANEXO:                Fotografías viaje de ida

                Fotografías viaje de vuelta

                               Tripulantes

                               Glosario de términos náuticos

 

 

 

El libro cuenta, con todo detalle, la doble travesía del Atlántico llevada a cabo por Juan y Ángeles, con distinta tripulación o “a dos”, según las etapas, a bordo del “Black Pedro”, un 38 pies de acero, construido en 1979, adquirido en estado de abandono y reconstruido por ellos mismos.

 

Tras la preparación del barco, partirán de Torredembarra, en Tarragona (España), y recalarán en Tenerife antes de partir para Cuba por la ruta de los alisios. El regreso por el norte incluirá como puertos de escala a St. Georges en Bermudas, la mítica Horta en Faial (Azores) y Lagos, en el sur de Portugal, retornando a Torredembarra diez meses después de la partida.

 

La navegación se verá afectada por circunstancias de todo tipo, desde el doloroso abandono de la regata Cádiz-La Habana, el atentado contra las Torres Gemelas o el asalto de una patrullera marroquí en el Estrecho de Gibraltar, hasta la amistad con presuntos narcotraficantes, la inesperada bienvenida del Bar de Peter en Horta, o la casual arribada, en la isla de Cuba, a la zona donde fondearan las carabelas de Colón al descubrir “La tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto”.

 

Las conversaciones con los delfines, las tortugas, las ballenas y los pájaros compañeros del Black Pedro en sus singladuras por el Océano, nos evocan a los grandes filósofos de la mar como Moitessier o Julio Villar, y nos introducen en la consideración de un utópico pero deseado reconocimiento de la “nacionalidad marítima” como contrapunto crítico a la actual sociedad “terrícola”.

 

La historia también está presente. La ruta del descubrimiento de América a través del Diario de Colón, o el recuerdo de los grandes navegantes portugueses, se entrelaza con el viaje del Black Pedro en un intento por eliminar las fronteras del tiempo, un tiempo que parece no contar cuando se trata de la mar, la misma mar de siempre.

 

Pero ¿Qué tiene de particular una travesía que cada año realizan decenas de barcos de todo el mundo? ¿Qué es lo distinto, lo peculiar de ésta aventura? Juan y Ángeles son marinos mercantes, lo que dota al libro de una seriedad poco habitual en la navegación deportiva, seriedad que se percibe en los cambios de hora a bordo, en la organización de las guardias, en las comprobaciones de seguridad, en la alimentación de los tripulantes o en los asientos meteorológicos de su Diario de Navegación. Pero lo más importante es que Juan y Ángeles nos han hecho tocar el sueño, acercando a nuestras manos la posibilidad de su realización. Ellos no pidieron excedencias ni se tomaron un año sabático para llevar a cabo su aventura. Realizaron el viaje que aquí se relata aprovechando sus vacaciones anuales, dando preferencia a la mar, a la navegación por la navegación, y no al disfrute de los encantos de las nuevas tierras de arribo del “Black Pedro”. Y todo por ver cumplido su sueño, el sueño de miles de personas que aman a la mar y al viento:

 

¡CRUZAR EL ATLÁNTICO A VELA!

 

 

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