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INDICE LA BOCAINA Y LA ISLA DE TENERIFE |
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Alrededor de las 21.30 aquí es noche cerrada y las primeras
luces de nuestra nueva tierra van apareciendo una a una tras el resplandor de
la ciudad de Mindelo. En este momento, Ángeles sube
a cubierta a decirme que “¡huele a
quemado en el compartimento del motor!”… Bajo por la escotilla y veo que
la temperatura está bien y que no hay ninguna alarma activada. Mientras
Ángeles se mantiene a mi lado con el extintor listo para ser accionado si es
necesario, saco la puerta de acceso a la cámara de máquinas y, en efecto,
huele mucho a plástico quemado. Como desconozco de donde viene el olor,
decido parar el motor, pero, por mucho que le doy al botón rojo del paro electrónico,
el motor sigue funcionando… Intento accionar la bobina de paro manual, pero
no soy capaz. La fatiga me hace difícil incluso encontrarla y una vez
encontrada se encalla y no me deja parar el motor. Estoy a oscuras con mi
linterna de espeleólogo y decido cortar el gasoil para que el motor de pare
de una vez… en un minuto estamos en silencio absoluto, navegando a vela pura
a escasos dos nudos. La sensación de paz es tal que decido no enfrascarme más
en el motor y dedicarme a navegar a vela… ¡VAMOS A
ENTRAR EN MINDELO… A VELA!... |
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